- José Antonio Galán Ceballos
- Embarazo
- 0 likes
- 2149 visualizaciones

Es evidente que el embarazo es un momento crucial para nosotras y para nuestro bebé. Y sobre todo, si somos madres primerizas, surgen dudas y miedos. Sí, tener un ser en nuestro interior es una enorme responsabilidad y como consecuencia nos vemos obligadas a cambiar nuestros hábitos, o no.
Como demostración de que una mujer encinta sigue siendo igual de capaz de llevar una vida plena, en Mamás para siempre analizamos una serie de actividades y rutinas que seguramente ya hacías antes y que consideramos, deberías seguir haciendo, con algunos matices, en tu día a día de futura mamá.
Trabajo:
Cuando nos quedamos embarazadas uno de los primeros aspectos en los que pensamos es en qué momento pediremos la baja laboral. En realidad, esto debería ser uno de los últimos asuntos de los que nos deberíamos preocupar, a menos que estemos ante un embarazo de riesgo.
Pero si en tu caso todo se está desarrollando sin contratiempos, te recomendamos no enclaustrarte y seguir con esas tareas habituales que “te dan vida” hasta el tramo final del embarazo, cuando tú misma te darás cuenta de que, llegado un momento, tu cuerpo te pide descansar.
Eso sí, si en cualquier momento te sientes fatigada o crees que algo va mal, mejor prevenir. Levanta la mano y si es necesario date unos días para comprobar que todo va bien y afrontar de nuevo la rutina con más fuerza.
Vida social:
Para tu bebé es altamente beneficioso que mantengas un alto nivel de endorfinas. Porque mamá feliz significa bebé sano. Y te aseguramos que la vida social y las endorfinas ¡se entienden muy bien! Si tu cuerpo dice sí, no renuncies a hacer planes y disfruta de familia, amigos, y de cualquier actividad que te haga feliz y que no presente un riesgo para tu bebé.
Deporte:
Si por causalidad formas parte de un equipo de rugby o practicas deportes de contacto como el boxeo, puede que debas cambiar durante estos meses tu rutina y dedicarte a otras actividades deportivas. Pero en general, y si tu médico te da el sí tras comprobar cómo va tu embarazo, debes saber que hay muchos deportes y ejercicios que son altamente beneficiosos en tu estado. Incluso hay tablas de ejercicios especialmente diseñadas para mujeres embarazadas.
Y si te estás preguntando en qué podría beneficiarte el deporte en el embarazo, te lo aclaramos de una forma muy sencilla: deporte es bienestar para ti y para tu bebé. Y también te aporta ese chute de endorfinas.
Sexo:
Todavía existe la creencia de que el sexo es perjudicial para tu bebé y que su práctica puede dañarlo. Por suerte la ciencia confirmó hace mucho que, si no estamos ante un embarazo de riesgo, no tenemos por qué frenar el ritmo habitual de nuestra vida en pareja. Si el sexo nos da placer y además nos ayuda a mantener una salud mental adecuada, ¿por qué renunciar a él? Aunque vayas en contra de lo que dice tu amada abuela. Tú aclarale que el sexo es el rey ¡el rey de las endorfinas!
Alimentación:
No pretendemos fomentar incontroladas ingestas de alimentos en el embarazo con la excusa de que estamos alimentando a dos. De hecho te recomendamos llevar una dieta equilibrada, igual que si no estuvieras embarazada. Eso sí, no des la espalda a determinados caprichos y come de vez en cuando aquello que te hace ¡tan feliz! Bastante complejo resulta estar embarazada como privarte de lo que más te gusta. Y por supuesto, que vaya a buscarlo tu pareja.
Sólo puntualizar que hay algunos alimentos que debes evitar, ya que podrían ser perjudiciales para tu bebé y que enumeramos:
- Pescado crudo.
- Embutidos.
- Huevo crudo o poco hecho.
- Verduras y vegetales que no hayan sido lavados correctamente.
- Carne o pescado poco cocinados.
- Alcohol.
¡Ah! Y si hasta ahora fumar formaba parte de tus hábitos, también te recomendamos evitar el tabaco al 100% durante el embarazo, ya que afecta de forma muy negativa al desarrollo de tu bebé. Y en cuanto al café, uno de vez en cuando no le hará mal, pero sin abusar de la cafeína.
Como podéis comprobar estar embarazada no debería suponer dar un paso atrás respecto a lo que hasta ahora significaban nuestras vidas. Siempre con sentido común, pero sin renunciar a aquello que os hace felices a ti y a tu bebé, aunque él todavía no lo sepa.